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REQUIEM POR UN TALENTO

(El Guillermo García que yo conocí)

Por: Lic. Alberto Barreras, M.I.

El próximo 26 de octubre, se cumplirán 19 años de la desaparición física del más carismático de los Grandes Maestros del ajedrez cubano en la segunda mitad del siglo XX.

Una fatal maniobra de un transporte articulado provocó el trágico accidente en horas de la madrugada de ese día donde perdió la vida este inolvidable amigo y maestro, conocido entre sus amigos como “Guille” o simplemente “Guillermito” y respetado entre sus adversarios de todo el mundo: Guillermo García González.

Guillermito había nacido en la ciudad de Santa Clara, en el centro de la Isla un 9 de diciembre de 1953 y en 1971 ganó el Campeonato Nacional Juvenil con un impresionante ¡11-11! En 1973 hace su primera media norma de Maestro Internacional sobrepasándola en medio punto, título que completa el mismo año en el Torneo de Alicante, España.

De sus primeros años en la elite, es este encuentro:

García González – Beliavsky, Leningrado, 1977.

Su ascenso era marcado y constante; en 1974 hace su primera norma de Gran Maestro en el Torneo de Las Palmas, título que completa holgadamente en el torneo de Orense, también en España dos años después. Su carácter modesto y sencillo se ve reflejado en sus declaraciones al momento de obtener el pergamino de Gran Maestro. A la inevitable y manida pregunta de los periodistas acerca de a quién dedicaba su éxito, Guille dijo: “Quiero dedicar este título a los verdaderos héroes anónimos de mi país, a aquellos que con su trabajo diario hacen posible que deportistas como yo pueda viajar por el mundo y tener el honor de representarlos.”

Entre los cubanos, fue el máximo ganador de Torneos Internacionales. Entre sus principales victorias se hallan: Zurich y Plovdiv, en 1975; México y el XIV Capablanca en 1977 (primer cubano en ganar un “Capablanca”). En 1978 vence en el III Magistral J. Rebelde, celebrado en La Habana, y en el Zonal de Cuenca, Ecuador.

En 1979 gana el II Maspalomas, en España y Pristina, en Yugoslavia, mientras que en Cuba gana todos los eventos en que participa: III Radio Rebelde, en La Habana, el I Céspedes, en la ciudad de Bayamo, y el XVI Capablanca en Cienfuegos.

En 1981 gana el X Zonal, en Bayamo y en 1982 el Torneo de Caracas, Venezuela y el V Radio Rebelde, en La Habana. Otros torneos que le ven triunfador son: IV 9 de Abril, en Sagua La Grande en 1984, el VII Radio Rebelde, en la Habana en 1985, el V 9 de Abril, en Sagua la Grande en 1985, el VIII Radio Rebelde, en La Habana en 1986, el Villa Portugalete, el IV Pontevedra, y el I Open Cádiz, todos en España en 1990.

Participó en 7 Olimpiadas, en cuatro de ellas como primer tablero, con una excelente efectividad de+32 -20 =38 para un 57%.

Fue dos veces medallista de oro individual en los Mundiales Estudiantiles (Sub-26) de México 1977 y 78.

Ganó cuatro veces el Campeonato Nacional de Ajedrez de Cuba en 1974 (quien esto escribe, terminó segundo), 1976 y 1983 y 1984.

De su técnica en los finales quiero mostrar este encuentro:

García González – R. Vera, Santa Clara, (m/3) 1984

Su ELO más alto, en los tiempos en que 2500 era una cifra más que respetable, fue de 2535, alcanzado en 1978.

Fueron muy destacadas sus actuaciones en diversos Torneos Internacionales, que aunque no ganó, compartió con los más prestigiosos exponentes del Ajedrez Mundial del momento. Tuvo excelentes encuentros con los campeones o ex campeones mundiales Kasparov, Karpov, Spassky, Petrosian, Tal y Smyslov y con retadores como Timman, Kortchnoi, Portich, Hübner, Geller, Polugaievsky, Beliavsky y otros que haría la lista muy extensa.

Hay muchos detalles particularmente interesantes en su carrera, y he escogido el relato breve de tres de ellos:

- En 1977, Guille participó en el torneo Internacional de Leningrado (hoy San Petersburgo) y se enfrentó por primera vez con la élite soviética en su conjunto.

García González – Romanishin, Cienfuegos 1977.

- En el Interzonal de Leningrado en 1983, comienzo del ascenso a la cúspide de Kasparov lideró el evento con una arrancada eléctrica de 6 puntos en las 7 primeras rondas.

- En el Torneo Internacional Abierto de New York en 1988, donde terminó segundo, medio punto detrás de Ivanchuk, y su premio de 10,000 dólares le fue negado por el Departamento de Estado como parte de la política de bloqueo contra Cuba. Su digna actitud durante el acto de premiación le granjeó aún más simpatías entre sus compañeros del ajedrez a todos los niveles.

En el año 1974 tuve la oportunidad de ser su compañero en el entrenamiento, en esos años en que la vida de soltero no deja lugar para responsabilidades mayores y con frecuencia nos reuníamos en su casa del Reparto Riviera de Santa Clara y estudiábamos todo lo que nos caía en las manos, discutíamos variantes, investigábamos esquemas y novedades, formábamos un repertorio, en fin, esa etapa de la preparación fundamental para el desenvolvimiento futuro de un ajedrecista. Yo prefería el estudio de las variantes de Apertura en busca de ideas novedosas; Guillermito, más práctico y talentoso, prefería el estudio de las partidas de actualidad, creo que en un momento dado nuestros esfuerzos se complementaron y en el Nacional de ese mismo año, terminamos en el primero y segundo lugares con actuaciones muy meritorias matizadas de buenas partidas.

Su capacidad de trabajo era muy alta; prefería estudiar ajedrez comenzando sobre las 9 de la noche y ocupaba toda la madrugada en esa tarea, con las primeras luces del amanecer se iba a la cama y dormía hasta pasado el mediodía, hacía una vida socialmente normal en la tarde, para repetir el ciclo al llegar la noche. Naturalmente, este ritmo “inverso” no era fácil de seguir, y muchas veces abandoné la tarea ante la agresión del sueño.

Muchas veces compartí la habitación con él en Torneos Internacionales y Nacionales en Cuba y en el extranjero. Era la época de las partidas selladas y Guille era un insuperable analista. No tengo dudas de que su colaboración me produjo valiosos puntos.

Su personalidad era muy interesante y destacaba muy por encima de su estatura mediana y su característica de hablar poco. Todos cuanto le conocieron le admiraron; deportistas de todas las disciplinas sentían por el una gran simpatía, entre los que destacan las glorias deportivas Teófilo Stevenson de boxeo y Antonio Muñoz, de baseball. Guillermo fue uno de esos hombres que pasan rápido por la vida porque están destinados a empeños mayores cerca de Dios.

El nivel de sus aspiraciones bajó notablemente al final de su vida ajedrecística y ya no era el conocido luchador a ultranza, más bien se conformaba con hacer tablas y dejar pasar el compromiso, aunque cuando alguien despertaba aquel gigantesco talento, se desbordaba la imaginación y técnica que lo caracterizaron siempre y volvía a ser el Guillermito que todos queríamos ver ante el tablero.

Su muerte dejó un gran vacío en el Ajedrez cubano. Al momento de su deceso, estaba finalizando la carrera de Licenciatura en Psicología, con excelentes resultados académicos. Aunque su viaje a la eternidad llegó inesperadamente, podemos repetir junto al poeta: “La muerte no es cierta cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

Partida R. Alonso – G. García, La Habana 1990


Hoy, en el 19 aniversario de su partida, quiero compartir con mis amigos de Nicaragua estas vivencias, que espero, sirvan para conocer un poco más de cerca al maestro talentoso y al amigo entrañable.

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